“SOY MUY TÍMIDO”. CONOCIENDO LA FOBIA SOCIAL

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26
SEP

“Me preocupa ser el centro de atención con mis amigos”

“Temo que la gente me observe”

“Me da vergüenza llamar por teléfono”

“Tengo miedo a hacer el ridículo”

“No soporto hablar en público”

“Evito las reuniones sociales y las fiestas”


La fobia social es un trastorno de ansiedad. Se caracteriza por una serie de síntomas:

  • Miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales (p. ej., mantener una conversación, reunirse con personas extrañas), ser observado (p. ej., comiendo o bebiendo) y actuar delante de otras personas (p. ej., dar una charla).

  • El individuo tiene miedo de actuar de cierta manera o de mostrar síntomas de ansiedad que se valoren negativamente (es decir, que lo humillen o avergüencen; que se traduzca en rechazo o que ofenda a otras personas).

  • Las situaciones sociales casi siempre provocan miedo o ansiedad.

  • Las situaciones sociales se evitan o resisten con miedo o ansiedad intensa.

  • El miedo o la ansiedad son desproporcionados a la amenaza real planteada por la situación social y al contexto sociocultural.

  • El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.


Es importante diferenciar la Fobia Social de la Timidez. Esta última es un rasgo de personalidad que no tiene carácter patológico. Es decir, el individuo tímido puede llevar adelante una vida normal, sin dificultades significativas en su rendimiento. Por el contrario, cuando el temor o la ansiedad son muy elevados, causando la evitación frecuente de las situaciones que los desencadenan, podemos estar frente a un caso de Trastorno de Fobia Social.

Hemos aquí mencionado una de las palabras claves en el mantenimiento de este trastorno: evitación.


¿Por qué se mantienen las fobias?

Claramente nuestro recurso más sencillo ante los miedos o la ansiedad a lo que tememos es evitar el estímulo ansioso: de esta manera no padezco ansiedad (OJO: a muy corto plazo). El problema de las conductas de evitación es que cada vez que evitamos una situación le damos más fuerza a la fobia en concreto (a medio y largo plazo) por el alivio momentáneo que nos produjo.

Las conductas de evitación pueden potenciar y generalizar nuestras fobias, pero existen más factores que pueden mantener nuestro problema, como las rumiaciones o pensamientos recurrentes, los malos hábitos de sueño, la baja autoestima, sentimientos de culpabilidad, reproches por parte de la familia, el consumo de sustancias estimulantes o excitantes, cafeína, teína, etc. Como vemos, pueden existir muchos factores satélite al problema que pueden agravarlo y actuar como factores de mantenimiento.


¿Te sientes identificado con esta entrada? ¿Algún familiar está sufriendo algo parecido?

No estás solo. El Trastorno de Fobia Social es uno de los más habituales dentro de los Trastornos de Ansiedad. Incluso el destacado escritor argentino Jorge Luis Borges reconoció tener serios problemas con cualquier tipo de interacción social, temores a mantener con personas entrevistas, coloquios, asistir a entrega de premios, participar en eventos sociales, hablar en público… Aunque evitaba en la medida de lo posible asistir a este tipo de actos, al final consiguió gracias a terapia sobreponerse a sus temores y mitigar su fobia.


Como siempre finalizamos con humor con esta divertida viñeta.



El valor no es la ausencia del miedo, es la conquista de este.
-Anonimo-

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